Galletas de Jengibre y canela… para que huela a Navidad :)

Si, ya se… la Navidad quedó atrás hace tiempo, pero adoro ese olor a canela y jengibre saliendo del horno… y como en casa en Navidades siempre huele así… pues eso, a pensar un poco en fechas que ya pasaron 🙂 Pero… ¿a quién no le gustan las galletas de jengibre? Es como las cookies o las galletas de mantequilla… empiezas con una y acaban pareciendo pipas!!

Pues aquí os dejamos hoy la receta mágica de la navidad. Da como para unas 4 personas.

Ingredientes

  • 100 g de mantequilla
  • 100 g de azúcar moreno molido
  • 2 cucharadas de sirope de arce
  • 1 cucharadita de melaza
  • 1 cucharada de jengibre en polvo
  • 1 cucharada de canela
  • 1 pellizco de clavo en polvo
  • ½ cucharadita de bicarbonato
  • 250 g de harina
  • 6 Caramelos de distintos colores
  • Glasa real para decorar

Preparación:

Lo primero que hacemos es poner en una cacerola la mantequilla con el azúcar moreno, el sirope, la melaza y todas las especias. Calentamos y mezclamos hasta conseguir que esté todo fundido durante 3-4 minutos.

Retiramos del fuego y añadimos, poco a poco, el bicarbonato con la harina tamizada. Integramos. Debemos obtener una masa suave pero firme.

Dejamos enfriar durante 5 minutos a temperatura ambiente.

Sobre una superficie enharinada ponemos la masa y la estiramos con ayuda de un rodillo hasta conseguir una lámina de 1 centímetro de grosor.

Encendemos el horno a 200ºC.

Con ayuda de un corta-pastas vamos haciendo las galletas. Las disponemos en una bandeja de horno con papel sulfurizado. Una vez listas con otro corta-pastas hacemos un agujero en el centro donde pondremos después los caramelos.

En un mortero, machacamos los caramelos por colores y vamos poniendo los trozos en el centro de la galleta.

Horneamos las galletas durante 8-10 minutos.

Una vez las sacamos del horno, las disponemos sobre una rejilla para que se enfríen.

Seguidamente, decoramos las galletas con la glasa real haciendo puntos o los dibujos que más nos gusten. Dejamos secar y endurecer, y si estamos en navidad… siempre podemos ponerles una cinta bonita y colgarlas del árbol (para ello, con un taladro hacemos un agujero una vez lo vamos a meter en el horno para evitar que se nos rompa la galleta). Mientras tanto… ¿qué tal si nos las comemos? 🙂

 

galletas

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Tarta de San Valentín para 2 personas :)

Estamos en febrero, y es imposible no pensar en que se acerca San Valentín, bien por que queremos hacer un regalo especial, o bien porque no nos apetece para nada… pero… ¿y si endulzamos el día con una tarta para dos? Si estamos solos… al menos tendremos el desayuno para dos días, y es una bonita forma de celebrar que cada vez se nos da mejor esto de hacer tartas, decorarlas, y, por supuesto, de querernos un poquito más.

Si, también esto de pecar… es un poco como echar para atrás toda la operación bikini, pero… aún queda mucho y… de vez en cuando darse un capricho, lo agradece el cuerpo y anima mucho 🙂

Así que hoy os dejamos la receta de una deliciosa tarta para dos personas, de bizcocho de chocolate y canela, relleno de confitura de frambuesas, ganaché de chocolate y, decorado con fondant 🙂 Claro que sin el fondant no tendrá corazones, flores ni será tan vistosa, pero os aseguro que estará igual de deliciosa!!!

Ingredientes:

Para el bizcocho:

  • 6 cucharadas de harina
  • 6 cucharadas de azúcar (a mi me gusta más con azúcar moreno, pero la blanca le queda muy bien).
  • 2 cucharadas de cacao puro en Polvo Valor
  • 6 cucharadas de leche
  • 2 huevos L
  • 6 cucharadas de aceite de girasol
  • 1 cucharadita de de levadura
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • la punta de una cucharadita de bicarbonato sódico

Para el relleno de Frambuesa:

  • 125 gr de queso mascarpone
  • 6 cucharaditas de azúcar glass
  • Mermelada de frambuesa (la vieja fábrica sin azúcar añadido)

Para la ganaché de chocolate:

  • 250 ml de nata para cocinar
  • 300 gr de chocolate de cobertura troceado.

La receta:

Pre-calentamos el horno a 180º arriba y abajo sin aire. Preparamos el molde (el de 15 cm) y lo engrasamos con mantequilla y harina (o con Bake Easy si lo tienes a mano. Yo lo prefiero, se des-molda mejor, y la receta queda más auténtica).

Por un lado mezclamos en un bol todos los ingredientes secos tamizados, excepto el azúcar  (la harina, el cacao en polvo, la canela, el jengibre, el bicarbonato y la levadura).

En otro bol ponemos el aceite de girasol y el azúcar y lo batimos bien hasta que estén incorporados y el grano de azúcar se note lo menos posible. Una vez lo tengamos listo, le añadimos, sin dejar de batir, los huevos, uno a uno para que se incorporen bien. Ahora le añadimos la esencia de vainilla y volvemos a batir hasta que esté todo perfectamente integrado.

Ha llegado el momento de unir los ingredientes secos, que lo haremos en 2 tiempos. Primero la mitad, y cuando la mezcla esté bien integrada, le añadimos la leche, lo batimos bien, y añadimos el resto de la harina.

Ponemos la mezcla en el molde y lo introducimos en el horno durante 30 minutos (o hasta que al pincharlo con un palillo este sale completamente seco)

Lo dejamos enfriar unos 5 minutos en el molde, y lo des-moldamos encima de una rejilla hasta que esté completamente frío.

Mientras se enfría batimos el queso mascarpone, el azúcar glass y cuando esté listo, le añadimos la mermelada de frambuesa con movimientos envolventes y con cuidado para que se mezcle bien, pero que el queso no pierda su consistencia.

Con la sierra sueca partimos el bizcocho por la mitad, y lo rellenamos con la mezcla.

Preparamos la ganaché de chocolate (mezclamos la nata con el chocolate de cobertura que calentamos en el microondas con cuidado, mezclando bien de 30 en 30 segundos) hasta que queda líquido pero con consistencia) y lo echamos por encima del bizcocho repartiéndolo bien por todos los lados, para que quede recto, ayudándonos de una espátula para que quede lo más liso posible.

Lo metemos en la nevera (yo lo dejo durante una hora aprox., pero con 15 minutos tenemos suficiente) para que el ganaché enfríe y sea más fácil colocar el fondant.

Si se nos ha enfriado demasiado, solo tenemos que darle unas pinceladas de agua caliente para que pegue bien el fondant (que hemos trabajado con el rodillo para dejarlo lo fino que queramos. Nos ayudamos del rodillo para colocarlo y recortamos lo sobrante teniendo cuidado al colocarlo de no estirarlo para que no se rompa (levantamos, ahuecamos y pegamos. Si vemos que se nos quiebra, le echamos un poco de crisco (manteca vegetal).

Y a decorar (para pegar fondant sobre fondant, recuerda que necesitas el pegamento (CMC mezclado con agua) pero echarlo con cuidado, sobre todo si usamos colores como el rojo o el negro que destiñen mucho).

Y listo!!! Tenemos nuestra tarta lista para degustar en buena compañía (y de un delicioso té con leche) 😉

tartita SV